domingo, 27 de septiembre de 2026

La espuma que tu eres


LA ESPUMA QUE TÚ ERES

 

                                                      A Ana Isabel García Llorente

 

No vine a ser carne,

vine a ser espuma.

Letra sobre pliego.

GATA CATTANA

 

Vino la muerte y se enamoró de tus ojos

y se apoderó de tus manos

que amaban con las palabras desnudas,

sin ventanas, sin jardines, sin trabajo

y con todo el arte del mundo.

 

Ella sabe que hay muertos que la hacen bella y deseable,

cadáveres exquisitos que la repiten hasta la inmortalidad,

poetas empeñados en permanecer jóvenes

por toda la eternidad, aunque suponga su propio olvido,

mujeres de mirar transparente como el filo de una espada

y niños que alimentan su desmedido afán

por ganar todas las guerras.

 

Ella estuvo en el Mar del Plata, en los ojos de agua de Alfonsina,

en cada uno de los 36 barbitúricos que ingirió Alejandra Pizarnik

como antes lo hiciera Norma Jean

vestida con la fragancia número cinco de todas las pantallas del mundo

y en las manos vacías de Misuzu Kaneko

que las precedió en el amor y la pérdida.

 

Estuvo en el tumor inmenso que se apoderó de las miradas

y las lenguas hermanas de Maria Mercé Marçal y Carmen Joldra,

en la última carta, escrita en el lecho, de Juana Borrero

al tiempo que contenía impertérrita

el llanto desconsolado de su amor imposible,

en el romanticismo vital de Rosalía de Castro estuvo

mientras caían también los poetas varones como varas tronchadas.

 

Manejó las tijeras que cortaron los hilos de tantas mujeres

que hacían del mundo un lugar apropiado para vivir

aunque ellas no pudieran disfrutarlo.

Y decidió abrirte antes de tiempo las puertas del club de los 27

porque entendiste que la palabra con música entra.

 

Ella tiene estas cosas.

No sabe andar despacio y acuchilla,

pero también perpetua el mar y las palabras

que recalan en aguas cristalinas,

como las tuyas,

tablas salvadoras del último naufragio.

 

Porque tú ya eres espuma.

Espuma por los resquicios del tiempo.

Espuma nuestra, pliego de descargos

de la conciencia culpable de desidia y silencio,

gata de todos los tejados donde resbala la luna

por los huecos de las bombas.

 

Porque nunca nada es suficiente,

porque no aman de igual forma los pobres y los ricos,

porque todo el mundo se vende

y tú siempre estás, aunque no estés,

yo te regalo la sal de mis palabras

que las tuyas engendran

como la vida engendra más vida

y la muerte engendra más vida

porque la vida le da a la muerte su sentido

y un poema es eterno, aunque nadie lo lea.

 

Mírame, Ana Isabel, vengo sediento de verdades

a saciarme en tus ojos,

a mojarme en tu espuma,

a ser, también, música y poema.


2º Premio VII CERTAMEN LITERARIO A.M.C. GATA CATTANA (Modalidad Poesía)


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