viernes, 23 de octubre de 2026

Poetas de vida breve. 39 José de Espronceda

 

Me duele la garganta romántica de Espronceda tronchada en plena libertad creadora.

 


José de Espronceda y Delgado (Almendralejo 1808-Madrid,1842) es considerado el poeta más representativo del primer Romanticismo en España. Murió a los 34 años debido a un enfriamiento de la garganta que derivó en garrotillo (difteria) cuando estaba a punto de casarse con Bernarda de Beruete.



CANCIÓN DE LA MUERTE

Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te ofrezco
lejos del mundo un asilo,
donde a mi sombra tranquilo
para siempre duerma en paz.

Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.

Soy melancólico sauce
que su ramaje doliente
inclina sobre la frente
que arrugara el padecer,
y aduerme al hombre, y sus sienes
con fresco jugo rocía
mientras el ala sombría
bate el olvido sobre él.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores,
y ofrezco un lecho de flores,
sin espina ni dolor,
y amante doy mi cariño
sin vanidad ni falsía;
no doy placer ni alegría,
más es eterno mi amor.

En mi la ciencia enmudece,
en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

Ven y tu ardiente cabeza
entre mis manos reposa;
tu sueño, madre amorosa;
eterno regalaré;
ven y yace para siempre
en blanca cama mullida,
donde el silencio convida
al reposo y al no ser.

Deja que inquieten al hombre
que loco al mundo se lanza;
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó;
mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias,
y mentira su ilusión.

Cierre mi mano piadosa
tus ojos al blanco sueño,
y empape suave beleño
tus lágrimas de dolor.
Yo calmaré tu quebranto
y tus dolientes gemidos,
apagando los latidos
de tu herido corazón.





                 Hojas del árbol caídas

 

Hojas del árbol caídas

juguetes del viento son:

¡Las ilusiones perdidas

¡ay! son hojas desprendidas

del árbol del corazón!

 

¡El corazón sin amor! 

¡Triste páramo cubierto

con la lava del dolor,

oscuro inmenso desierto

donde no nace una flor!



                EL MENDIGO

 

   Mío es el mundo: como el aire libre,
otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
una limosna por amor de Dios.

El palacio, la cabaña
son mi asilo,
si del ábrego el furor
troncha el roble en la montaña,
o que inunda la campaña
el torrente asolador.

Y a la hoguera
me hacen lado
los pastores
con amor.
Y sin pena
y descuidado
de su cena
ceno yo,
o en la rica
chimenea,
que recrea
con su olor,
me regalo
codicioso
del banquete
suntüoso
con las sobras
de un señor.

Y me digo: el viento brama,
caiga furioso turbión;
que al son que cruje de la seca leña,
libre me duermo sin rencor ni amor.
Mío es el mundo como el aire libre...

Todos son mis bienhechores,
y por todos
a Dios ruego con fervor;
de villanos y señores
yo recibo los favores
sin estima y sin amor.

Ni pregunto
quiénes sean,
ni me obligo
a agradecer;
que mis rezos
si desean,
dar limosna
es un deber.
Y es pecado
la riqueza:
la pobreza
santidad:
Dios a veces
es mendigo,
y al avaro
da castigo,
que le niegue
caridad.

Yo soy pobre y se lastiman
todos al verme plañir,
sin ver son mías sus riquezas todas,
qué mina inagotable es el pedir.
Mío es el mundo: como el aire libre...

Mal revuelto y andrajoso,
entre harapos
del lujo sátira soy,
y con mi aspecto asqueroso
me vengo del poderoso,
y a donde va, tras él voy.

Y a la hermosa
que respira
cien perfumes,
gala, amor,
la persigo
hasta que mira,
y me gozo
cuando aspira
mi punzante
mal olor.
Y las fiestas
y el contento
con mi acento
turbo yo,
y en la bulla
y la alegría
interrumpen
la armonía
mis harapos
y mi voz:

Mostrando cuán cerca habitan
el gozo y el padecer,
que no hay placer sin lágrimas, ni pena
que no traspire en medio del placer.
Mío es el mundo; como el aire libre...

Y para mí no hay mañana,
ni hay ayer;
olvido el bien como el mal,
nada me aflige ni afana;
me es igual para mañana
un palacio, un hospital.

Vivo ajeno
de memorias,
de cuidados
libre estoy;
busquen otros
oro y glorias,
yo no pienso
sino en hoy.
Y do quiera
vayan leyes,
quiten reyes,
reyes den;
yo soy pobre,
y al mendigo,
por el miedo
del castigo,
todos hacen
siempre bien.

Y un asilo donde quiera
y un lecho en el hospital
siempre hallaré, y un hoyo donde caiga
mi cuerpo miserable al espirar.

Mío es el mundo: como el aire libre,
otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan, si doliente pido
una limosna por amor de Dios.



viernes, 16 de octubre de 2026

Poetas de vida breve. 38 Rosalía de Castro

 Me duele Rosalía de Castro, eterna enferma del Rexurdimento frente a la ventana abierta donde el mar no se ve.


Rosalía de Castro nacíó en Santiago de Compostela (1537). Murió en 1885 de un cáncer de útero en su casa de Padrón, a los cuarenta y ocho años.



  

                                                         De: Follas novas



Cando penso que te fuches


negra sombra que me asombras,

ó pe dos meus cabezales

tornas fazéndome mofa.

Cuando maxino que es ida,

no mesmo sol te me amostas,

i eres a estrela que brila,

i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas;

si chora, es ti que choras;

i es o marmurio do río,

i es a noite, i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,

pra min i en min mesma moras,

nin me abandonarás nunca,

negra sombra que me asombras.



Cuando pienso que te huyes


Cuando pienso que te huyes,

negra sombra que me asombras,

al pie de mis cabezales,

tornas haciéndome mofa.

 

Si imagino que te has ido,

en el mismo sol te asomas,

y eres la estrella que brilla

y eres el viento que sopla.

 

Si cantan, tú eres quien cantas;

si lloran, tú eres quien llora;

y eres murmullo del río

y eres la noche y la aurora.

 

En todo estás y eres todo,

para mí en mí misma moras,

nunca me abandonarás,

sombra que siempre me asombras.

Traducción: Mauro Armiño
                              

                                    Traducción : Mauro Armiño

 


                                    

Agora cabelos negros

Agora cabelos negros,
máis tarde cabelos brancos;
agora dentes de prata,
mañán chavellos querbados;
hoxe fazulas de rosas,
mañán de coiro enrugado.

Morte negra, morte negra,
cura de dores e engaños:
¿por qué non mata-las mozas
antes que as manten os anos?

 


Ahora cabellos negros

Ahora cabellos negros,
más tarde cabellos blancos;
ahora dientes de plata,
mañana dientes quebrados;
ahora mejillas de rosas,
mañana cuero arrugado.



Muerte negra, muerte negra,
cura de dolor y engaños:
¿por qué no matas las mozas
antes que las maten años?

                       Traducción : Mauro Armiño




                               De: En las orillas del Sar

                                                De: En las orillas del Sar


                                                        


VII

Ya que de la esperanza, para la vida mía,

triste y descolorido ha llegado el ocaso,

a mi morada oscura, desmantelada y fría,

tornemos paso a paso,

porque con su alegría no aumente mi amargura

la blanca luz del día.

 

Contenta el negro nido busca el ave agorera;

bien reposa la fiera en el antro escondido,

en su sepulcro el muerto, el triste en el olvido

y mi alma en su desierto.



Dicen que no hablan las plantas

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,

Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,

Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,

De mí murmuran y exclaman:

—Ahí va la loca soñando

Con la eterna primavera de la vida y de los campos,

Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,

Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

 

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,

Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,

Con la eterna primavera de la vida que se apaga

Y la perenne frescura de los campos y las almas,

Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

 

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,

Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?




Yo no sé lo que busco eternamente...

Yo no sé lo que busco eternamente
en la tierra, en el aire y en el cielo;
yo no sé lo que busco; pero es algo
que perdí no sé cuándo y que no encuentro,
aun cuando sueñe que invisible habita
en todo cuanto toco y cuanto veo.
Felicidad, no he de volver a hallarte
en la tierra, en el aire, ni en el cielo,
¡aun cuando sé que existes
y no eres vano sueño!




miércoles, 7 de octubre de 2026

Poetas de vida breve. 37 Alfonso Costafreda

 Me duele Alfonso Costafreda, su soledad sin padre y su inquebrantable deseo de ser poeta al borde del abismo.

Alfonso Costafreda nació en Tárrega en 1926. Murió en Ginebra en 1974 por sobedosis de sonníferos. Probablemente se suicidó.  Aún no había cumplido los 48 años. 


Yo pregunto 

Ha muerto mi padre.
Se repite su ausencia cada día
en el hogar vacío.

Yo pregunto,
y además de la ausencia y además
de perder los caminos de esta tierra,
¿qué es la muerte?

Yo te pregunto, padre, ¿qué es la muerte?
¿Has hallado la paz que merecías?
¿Encontraste cobijo en nueva casa
o vas errante, y sufres bajo el frío
del invierno más grande, del total
desamor?

Yo te pregunto, padre, si son algo
los muertos, o si la muerte es sólo
una inmensa palabra que comprende
todo lo que no existe.




Compañera de hoy

Compañera de hoy, no quiero
otra verdad que la tuya, vivir
donde crezcan tus ojos,
dando tu luz, tu cauce
a lo que veo y siento...

Deshacer ese ovillo
oscuro del temor,
encontrar lo perdido,
quebrar la voz del sueño...

Y lenta, lentamente
aprender a vivir,
de nuevo, de nuevo,
como en una mañana
cargada de riqueza.





El silencio

No puedo hablar; aunque quisiera
no puedo hablar con alegría.
¿Qué he de decir? Ni tan siquiera
presentar puedo una página limpia.
No puedo hablar, sólo tinieblas crecieran
sobre la hierba maldita.
He de callar, pero yo diera
mi vida.

Desde pequeño soñé

Desde pequeño soñé
ser el poeta
que explicase a los niños la historia de los pájaros;
cómo en ellos se apasiona la vida,
se adelgaza, se cumple,
y en los cielos, ella misma se canta.


Las pequeñas palabras

Decías tú palabras
íntimas, silenciosas.

Palabras que se dicen
del amor al amor,
de una boca a otra boca.

El poema secreto
para todos se hacía,
las pequeñas palabras
memorables, dichosas.

Las hazañas diarias,
ilusiones del día,
las más pequeñas cosas;
palabras compartidas,
útiles, generosas.

El poema secreto
para todos se hacía,
las pequeñas palabras
-otras no he de decir-
durarán como rocas.




BAJO LA TIERRA

 

Busco, bajo la luz del alba,

con las manos en la tierra,

raíces de la memoria perdida,

semillas negras en el olvido.

Sabia memoria de un tiempo

en el que hube de escoger

caminos y sueños que creí

verdaderos, totalmente ciertos.

Sueños que perdí en los días

donde fui discípulo de sombras,

jinete mudo en la noche,

aprendiz de antiguos errores

que nuevos aparecen bajo la luz.

Con ira arranco tierra bajo mis pies,

interrogándome por el hombre

que oculté tras las palabras.

Con desazón remuevo la tierra

donde habré de reencontrarme

con el hombre que ha ido

muriendo en mí.

 

                                                              José Luis García Herrera. Niebla en Costafreda


Poetas de vida breve. 39 José de Espronceda

  Me duele la garganta romántica de Espronceda tronchada en plena libertad creadora.   José de Espronceda y Delgado (Almendralejo  ...