sábado, 22 de agosto de 2026

Poetas de vida breve. 31 Alejandra Pizarnik

Me duele Alejandra, Norma Jean de la poesía.


Alejandra Pizarnik (1936-1972), tuvo una vida difícil debido a múltiples factores. Se suicidó a los 36 años ingiriendo una sobredosis de barbitúricos. 


EL DESPERTAR

                      A León Ostrov

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo



CENIZAS

La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te…

La noche sufre.

 


El miedo


En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labio muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.

  1. La última inocencia

    Partir
    en cuerpo y alma
    partir.

    Partir
    deshacerse de las miradas
    piedras opresoras
    que duermen en la garganta.

    He de partir
    no más inercia bajo el sol
    no más sangre anonadada
    no más formar fila para morir.

    He de partir

    Pero arremete, ¡viajera!


domingo, 16 de agosto de 2026

Poetas de vida breve. 30 Alfonsina Storni


Me duele Alfonsina, leyenda ya del Mar del Plata



Alfonsina Storni (1892 - 1938) dicen que se internó despacio en las aguas del Atlántico, en Mar del Plata cuando tenía 46 años.



SILENCIO


Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
dulce como en los sueños de la tarde que llueve.
Un día habré logrado el sueño vespertino,
el sueño bien amado donde acaba el camino.
Será una tarde llena de dulzuras celestes,
con pájaros que callan, con tréboles agrestes.
¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:
cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta!
Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.
Una luz que en el alma musitara despacio
la vida es una cueva, la muerte es el espacio.

 


EPITAFIO

 

Aq.uí descanso yo, dice «Alfonsina»
en epitafio claro, al que se inclina.

Aquí descanso yo, y en este pozo,
pues que no siento, me solazo y gozo.


VOY A DORMIR (su despedida, antes de suicidarse)

 

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierba, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste:
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…



Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada .

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:

Habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.





sábado, 8 de agosto de 2026

Poetas de vida breve. 29 Ángel Ganivet

 

Me duele Ángel Ganivet y su persistencia en las heladas aguas de Riga



Ángel Ganivet (1865-1898), escritor y diplomático granadino, precursor, o miembro de pleno derecho,  de la  generación del 98, se suicidó por amor, lanzándose por dos veces al rio Duina, en Riga, a menos de un mes de cumplir 33 años.




AUN, SI ME FUERAS FIEL…

Aun, si me fueras fiel,
me quedas tú en el mundo, sombra amada.
Muere el amor, mas queda su perfume.
Voló el amor mentido,
más tú me lo recuerdas sin cesar…
La veo día y noche.
En mi espíritu alumbra
el encanto inefable
de su mirada de secretos llena.
Arde en mis secos labios
el beso de unos labios que me inflaman,
que me toca invisible,
y cerca de mi cuerpo hay otro cuerpo.
mis manos, amoroso,
extiendo para asirla
y matarla de amor entre mis brazos,
y el cuerpo veloz huye,
¡Y sólo te hallo a ti, mujer de aire!

VIVIR

Lleva el placer al dolor
y el dolor lleva al placer;
¡vivir no es más que correr
eternamente alrededor
de la esfinge del amor!

Esfinge de forma rara
que no deja ver la cara…;
mas yo la he visto en secreto,
y es la esfinge un esqueleto
y el amor en muerte para.


LA CANCIÓN DE LA PIEDRA

Vida y muerte sueño son
y todo en el mundo sueña;
sueño es la vida en el hombre,
sueño es la muerte en la piedra.

En vuestros ojos cerrados
está gravada una idea:
«Más que ver como ve el hombre
vale estar ciego en la piedra».

En vuestros rígidos labios
dice una palabra yerta:
«Más que hablar como habla el hombre
vale estar mudo en la piedra».

De vuestro pecho en el fondo,
dice la esperanza muerta:
Más que la vida en el hombre
vale la muerte en la piedra».

Si muerte y vida son sueño,
si todo en el mundo sueña,
yo doy mi vida de hombre
por soñar, muerto en la piedra.




sábado, 1 de agosto de 2026

Poetas de vida breve. 28 José Asunción Silva


Me duele José Asunción Silva con el corazón dibujado en el pecho


José Asunción Silva (1865 - 1896), introductor del modernismo en la poesía colombiana, se quitó la vida de un disparo tras hacerse dibujar un corazón sobre el propio para no errar el tiro. Tenía 30 años.



NOCTURNO III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de älas,
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mi ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!

Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada…
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se juntan y se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!…


Lázaro

¡Ven, Lazaro!, gritole
El Salvador, y del sepulcro negro
El cadáver alzóse entre el sudario,
Ensayó caminar, a pasos trémulos,
Olió, palpó, miró, sintió, dio un grito
y lloró de contento.


Cuatro lunas más tarde, entre las sombras

Del crepúsculo oscuro, en el silencio
Del lugar y la hora, entre las tumbas
Del antiguo cementerio,
Lázaro estaba, sollozando a solas
Y envidiando a los muertos.




Suspiro

                   a A. de W.

Si en tus recuerdos ves algún día
Entre la niebla de lo pasado
Surgir la triste memoria mía
Medio borrada ya por los años,
Piensa que fuiste siempre mi anhelo
Y si el recuerdo de amor tan santo
Mueve tu pecho, nubla tu cielo,
Llena de lágrimas tus ojos garzos;
¡Ah, no me busques aquí en la tierra
Donde he vivido, donde he luchado,
Sino en el reino de los sepulcros
Donde se encuentran paz y descanso!


jueves, 23 de julio de 2026

Poetas de vida breve. 27 Pedro Casariego

Me duele Pedro Casariego, mordido por un tren en Aravaca


Pedro Casariego Córdoba (Madrid, 1955-1993), escribió su obra poética entre 1975 y 1986, luego se dedicó a producir su obra pictórica. Murió a los 37 años, «mordido por un tren hambriento», al arrojarse a las vías en la estación de Aravaca.

LA VIDA DUDADA

La vida dudada
                               la vida es tan corta
que un solo minuto
                        podría ocultarla.
                      Gimen de infinito
                  las catedrales
                       suben sus sombras
                                todo lo tapan
                      todas las vidas
                                                    también la espalda
del ángel sabio
                               también la nuca
         del escarabajo alto.
 Todo lo enlutan
                                  las vidas dudadas.
                Y la boca
          de la catedral tatuada
   grita de vidrio
y ensombrece el invierno.
                             Bendita condena
                                                        si nos alarga
                  porque el hombre enfermo
                                           ama la roca
                                   que lo endurece
                                                            ama el silencio
              que lo supera
                   también los dientes
                                                  y su ternura.
                              Campanas llaman
                   al campanario
                           y muy lejos
                                           remolino de carne
                 todo precio es poco
                           para lo que no acorta la vida.
                                    Alas débiles la vida
                                               se tambalea y nubla
                            la vida dudada
                                     un solo minuto.
                  La vida
                            tiembla en el campo de la esfinge
                       una llama de alegría
               contra un incendio vivo.
                                   La vida parte
                           hacia cielos enterrados
                                    cuidado con la vida
                            con la mujer que planta
                                 cipreses
                                              y tormentas huérfanas.
La vida hiere
                  la vida lanza
                         piedras de pájaro sin nido
                   contra las catedrales altas
                                    y saltan los cristales
                           se convierten en ceniza
                                             que nos abriga.
                         Para vivir lanzamos
                                   estas piedras peligrosas
                                            y sencillas
                        para vivir curamos
                                               los tatuajes y los campos.

Vivir
          bendito castigo
                        si nos lleva
                                      hacia el amor
                                    en almohadas
                                                      de roca y sangre.
Nada remedia
                             la ingratitud del olmo
                  la vida hiere
          nada riega
                       los abedules secos.
Corazones sin traje
               para vivir
    y el desierto resuena
         con nuestras pisadas.
       Mil pies tiene el camino
                         y nosotros quietos
               se yergue el camino
                                   y nosotros quietos
                                            para no morir.
                 La vida dudada
                          la misma vida otra vez.







Anuncio por palabras

                                                                para mi madre
                                                              octubre de 1983


Necesito chica que sepa planchar
mis labios con los suyos y tende
r su ropa eternamente junto a la
mía y quitar las manchas de mi c
orazón con su mirada  yo pondré
la mesa y la caricia en su ramo
de lunas y trataré de andar muy
                                                                 despacio
                                                                                   cuando
                                                                                                   ella
                                                                                                           no
                                                                                                                 tenga
                                                                                                                            prisa


Biografía

                             si
                                 alguna
                                               vez
                                                      muero
                   quiero azaleas encima de mí
                                quiero una ausencia de cruces
                                            azaleas encima de mí
 

                              si
                                  alguna
                                                vez
                                                        vivo
                    quiero azaleas para mis brazos
                                 quiero agua para las flores
                                              estrellas encima de mí





Poetas de vida breve. 31 Alejandra Pizarnik

Me duele  Alejandra, Norma Jean de la poesía. Alejandra Pizarnik (1936-1972), tuvo una vida difícil debido a múltiples factores. Se suicidó...