Este escrito debía haber salido
la pasada semana, una vez concluida la serie dedicada a los poetas que aparecen
mencionados en el poema Vino la muerte y se aposentó en sus ojos. Va
ahora, debidamente corregido y con el porqué implícito:
Hasta aquí, los autores
reflejados en el poema, pero la nómina es extensa. Perdonad los olvidos y las
limitaciones. No se debe por mor de la precisión caer en defecto de hartura.
Por ello no me excedí con poetas célebres como los románticos (Rosalía,
Espronceda, Bécquer), Rubén Darío o Gabriel y Galán que, sin embargo, tendrán
su lugar en esta segunda fase que se inicia precisamente con ellos, tras dos
que sí merecían estar: Alfonso Costafreda y Gatta Catana. Gata Catana apareció
la semana pasada, Costafreda lo hará la próxima. A Ana Isabel García Lorente
está dedicado mi poema La espuma que tú eres, galardonado con el segundo
premio en el certamen que lleva su nombre (Gata Cattana) en su Adamuz natal que
recogí el pasado 26 de septiembre, de ahí su incorporación al blog mientras visitaba
su tierra. Que Alfonso Costafreda me perdone su no inclusión en el poema y que
lo haga en su nombre José Luis García Herrera quien lo rescató en su poemario Niebla
en Costafreda. (Premio Flor de Jara, 2023)
Los que siguen tampoco estuvieron
recogidos por ignorancia del recopilador o por libre elección del mismo,
algunos son reputados, otros apenas conocidos, la mayoría olvidados; los he ido
rescatando en tenaz búsqueda hasta completar, con inevitables lagunas, la
relación de quienes dejaron obra en castellano o en cualquier otra lengua de
nuestro país. Habrá fallecidos por suicidio, enfermedad, accidente…, aparecerán
los poetas de la Generación Decapitada…, algún cantautor… Y, más adelante, me
atreveré con quienes escribieron en otros idiomas patrios, con quienes nacieron
en países extraños a nosotros, muchos de ellos sobradamente conocidos. Todos
ellos vieron sus vidas truncadas y nos hablaron en el lenguaje universal de la
poesía y la universalidad.
Continuaré, como en los hasta
ahora publicados, obviando la biografía reducida a las fechas vitales y poco
más, consignando la edad a la que dejaron de existir, y cómo sucedió el óbito
de cada cual. Y, naturalmente, divulgando imágenes y poemas tomados de
internet. Será una llamada de atención para quien quiera profundizar por su
cuenta en todos o en alguno de ellos en particular. La poesía continúa.