Descubrí a Gutiérrez Nájera, cuando el poema que nos sirve de guía, en su primera versión (Vidas como versos, versos como vidas) estaba concluído y decidí colocar los cuatro últimos versos de Para entonces como cita del mismo, incorporando así, aunque de manera colateral, al poeta mexicano.
PARA ENTONCES
Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el
vuelo.
No escuchar los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.
Morir cuando la luz, triste, retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira:
algo muy luminoso que se pierde.
Morir, y
joven: antes que destruya
el tiempo
aleve la gentil corona;
cuando la
vida dice aún: soy tuya,
aunque
sepamos bien que nos traiciona.
EFÍMERAS
Idos, dulces ruiseñores.
Quedó la selva callada,
y a su ventana, entre flores,
no sale mi enamorada.
Notas, salid de puntillas;
está la niñita enferma...
Mientras duerme en mis rodillas,
dejad, ¡oh notas!, que duerma.
Luna, que en marco de plata
su rostro copiabas antes,
si hoy tu cristal lo retrata
acaso, luna, la espantes.
Al pie de su lecho queda
y aguarda a que buena esté,
coqueto escarpín de seda
que oprimes su blanco pie.
Guarda tu perfume, rosa,
guarda tus rayos, lucero,
para decir a mi hermosa,
cuando sane que la quiero.




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