martes, 9 de junio de 2026

Poetas de vida breve. 20 Héctor Boix

 

Permitidme recordar a los derrotados que descubrí en otro idioma nuestro

nutriendo una antología* de poetas, muertos a una edad nada provecta

Héctor, Andrea, Ismael, Anna, Toni, Àlex—,

cada cual con su trágica muerte y su circunstancia a cuestas.



Héctor Boix, Barcelona (1972-1998)

Murió de una infección vírica desconocida que acabó en dos meses con su vida.

Publicó un solo libro Els ulls de Medusa Premi Amadeu Oller de Poesia (1996)


EL SON DE LA SAL

Ela guerrers embrutits, cansats de lluita.

es deixan caure sobre platges nacre,

fins que lents, un a un, amb molts treballs, 

com cries de tortuga, van a l'aigua

a rentar-se, a desprendre's la suor

seva i dels altres. Xops retornaran

a terra a reposar el son de la sal.

Aquets vespre, com sempre em preguntaves

"Have you missed me?, i he dit que no —com 

cada nou dia que hem hagut d'omplir l'un sense

l'altre i arribes de la feina amb gana.

Dic que no per no ser sentimental

—entens el joc—, i per que encara et puc

tenis. Ara, però, que estem ben junts

al llit, després de tot, és quan t'enyoro.

Un cop ben tip, aquest monstre voraç,

que ha pres les nostres carns i les ha omplert

de sal i cuit al foc per devorar-les,

s'embriaga, i s'aplaca, i ens oblida:

ens amaguem en flassades marines,

meditem com deixar tot cec el monstre.

De sobte et tombes i tanques el llum,

"Good night, Sweetheart", i ens anem allunyant

fins al matí. Com lent oneig d'un mar

podrit et sento, lluny, i saturat

de salabror, cansat, tinc set de tu.

Ara és quand més et trobo 

                                           a faltar.


El poema EL SON DE LA SAL pertenece al poemario inédito El llibre del odiat.


                        No he encontrado ninguna imagen del malogrado autor.


*Els derrotats Antologia de poetes morts. Jordi Julià

Premi de Poesia "Estabanell y Pahisa" y Energía S.A.

Omnium Cultural - Vall`wa Oriental 2002



lunes, 1 de junio de 2026

Poetas de vida breve. 19 Jorge Manrique

 Permitidme citar doloridamente a los bardos soldados

de otros tiempos y soslayada muerte, Garcilaso y Manrique..


Jorge Manrique (c. 1440 - 1479) fue un poeta del prerrenacimiento. Hombre de armas y letras castellano, es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los poemas clásicos de la literatura española de todos los tiempos. Falleció en combate, o en una escaramuza, durante la Guerra de Sucesión Castellana, dos años y medio después de la muerte de su padre a consecuencia de un cáncer. Tendría a la sazón unos 39 años.



XLIX) QUE HALLARON A JORGE MANRIQUE EN SU SENO CUANDO LO MATARON

 

¡Oh, mundo! Pues que nos matas

fuera la vida que distes

toda vida;

mas según acá nos tratas

lo mejor y menos triste

es la partida

de tu vida tan cubierta

de tristezas y dolores

muy poblada;

de los bienes tan desierta

de placeres y dulzores

despojada.

 

En tu comienzo lloroso;

tu salida siempre amarga

y nunca buena;

lo de en medio trabajoso,

y a quien das vida más larga

le das pena.

Así los bienes muriendo

y con sudor se procuran

y los das;

los males vienen corriendo;

después de venidos duran

mucho más.

 


XXXIV) CANCIÓN

 

No tardes, Muerte, que muero;
ven, porque viva contigo;
quiéreme, pues que te quiero,
que con tu venida espero
no tener guerra conmigo.

Remedio de alegre vida
no lo hay por ningún medio,
porque mi grave herida
es de tal parte venida
que eres tú sola remedio
Ven aquí, pues, ya que muero;
búscame, pues que te sigo;
quiéreme, pues que te quiero,
y con tu venida espero
no tener vida conmigo.


XLVIII) COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE

 

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir:
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos;
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

 

         […]




GLOSA

 

Nuestras vidas son los ríos,
que van a dar a la mar,
que es el morir.
¡Gran cantar!

Entre los poetas míos
tiene Manrique un altar.

Dulce goce de vivir:
mala ciencia del pasar,
ciego huir a la mar.

Tras el pavor del morir
está el placer de llegar.

¡Gran placer!
Mas ¿y el horror de volver?
¡Gran pesar!

 

Antonio Machado